El caso de Harry Turner

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El universo encierra muchos misterios, pero quizás el mayor de ellos es si en la profundidad del cosmos existe vida inteligente y de ser así, si esta es capaz de interactuar con nosotros sin que nos demos cuenta de ello.

En septiembre de 1979, Harry Turner, un transportista, despertó en su vehículo estacionado en un parqueadero; el único problema es que no tenía memoria alguna de cómo había llegado allí.

Confundido por el hecho, se esforzaba por recordar algo cuando notó que su revolver y los casquillos de ocho balas que fueron disparadas estaba junto a él; esa imagen hizo que sus recuerdos se activaran y el extraño episodio que provocó dicho frenesí volviera a su mente.

De acuerdo a lo que pudo recordar, él viajaba por la solitaria carretera desde Winchester a Fredericksburg, Virginia, cuando una extraña luz se aproximó rápidamente hasta su camión y lo envolvió por completo, haciéndolo perder el control del volante; mientras intentaba recuperarlo el vehículo se elevó y algo o alguien abrió la puerta de la cabina.

Lo próximo que sintió Turner, fue una desagradable pero fuerte sensación de presión sobre su hombro que lo mantenía firme sobre el asiento, como si un ser invisible estuviera allí sujetándolo; ante el miedo y la desorientación, lo único que pudo hacer, fue tomar el revolver que llevaba consigo y disparar a lo que fuera que estaba allí fuera; la presión sobre su hombro cesó, pero consumido por la inusual situación perdió la consciencia.

Así fue como despertó finalmente en el parqueadero del almacén, su reloj de pulso marcaba que eran pasadas las 11 pm, sin embargo, el reloj en el muro del edificio indicaba que eran las 3 am. Asimismo, al examinar su camión pudo darse cuenta que solo había viajado 17 millas de las 80 que tenía el trayecto hasta el punto donde se encontraba estacionado.

Transcurrido el inexplicable incidente, Turner comenzó a tener experiencias aún más extrañas; una noche, mientras intentaba conciliar el sueño, miro al techo y vio que éste se había vuelto transparente, podía ver a través de él las estrellas del firmamento nocturno; pero eso no fue todo, al darse vuelta para despertar a su esposa pudo ver su esqueleto y órganos internos tras una piel traslucida, como si tuviera una visión de rayos-X.

Turner estaba convencido que estos extraños fenómenos esporádicos estaban de alguna manera conectadas a su experiencia en la carretera y con el tiempo, más memorias del suceso emergieron junto con el nombre de “Alfa Centauri”, un tema del cual jamás había oído hablar.

Uno de sus recuerdos, lo remonta a que la pérdida de tiempo manifestada en la diferencia entre su reloj y el del almacén se debió a una especie de portal que lo transportó a una ciudad situada en un mundo a unos pocos años luz del sistema estelar mencionado anteriormente; Allí pudo finalmente visualizar a sus captores, estos vestían de blanco, como si fueran doctores, y tenían números escritos en sus cabezas; el los llamó “ultraterrestres”.

Turner declaró que estos ultraterrestres pertenecían a un mundo que sufrió un holocausto nuclear y que su misión era prevenir que algo similar ocurriera en la Tierra, explicó que vinieron para ayudar, pero creen que ya hemos llegado demasiado lejos y que el fin es inevitable.

A medida que intentaba darle curso a su vida luego de sufrir el incidente en la carretera, el camionero fue visitado por seis de estas criaturas, que nuevamente tenían una naturaleza invisible. No obstante, aseguró haber “noqueado” a cinco de ellas. En otra ocasión, dejó su casa y regresó empapado sin poder recordar por qué, ya que ni siquiera llovía; probablemente otro ejemplo del fenómeno de “tiempo perdido” como el que tuvo en su viaje a Fredericksburg.

Después los hechos, su comportamiento se volvió algo errático, más sensible, y en algunas ocasiones los animales reaccionaban de manera extraña ante su presencia.

Los presuntos efectos colaterales continuaron hasta el punto que lo llevaron a tener roces con la ley; mientras conducía su coche se le apareció una de las criaturas invisibles, que lo alteró de tal manera que le hizo acelerar y exceder la velocidad permitida, esto lo llevó a una persecución con la policía que finalmente lo detuvo bajo los cargos de conducción imprudente y haber hecho caso omiso a las señales de alto.

Turner batalló durante algún tiempo con pensamientos suicidas y un sonido en sus oídos, al igual que con los mensajes que seguía recibiendo por parte de los ultraterrestres, esto lo llevo a recurrir a la Biblia para tratar de encontrarle algún tipo de sentido a lo que le ocurría.

Y el tiempo pasó y no se supo mucho más sobre este hombre, algo que sorprende a algunos ufólogos cuyas investigaciones arrojaron pocos datos, entre ellos que Turner sirvió en la Marina de los Estados Unidos y que su caso pudo deberse a seres de otra dimensión; es la segunda hipótesis más popular, tras la extraterrestre ya que Incluso archivos desclasificados del FBI nos hablan sobre “visitantes interdimensionales”.

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