Los gobiernos guardan muchos secretos a sus habitantes, ya sea por que ocultan cosas muy graves que pueden dañar severamente su hegemonía o causar pánico entre la población ya que existe la posibilidad de que éstas sean cosas retorcidas y difíciles de comprender.
Los orígenes de este ambicioso proyecto se remontan a junio de 1947, cuando el piloto Kenneth Arnold, estaba volando sobre el estado de Washington y tuvo un avistamiento de varios objetos voladores no identificados.
Arnold describió el evento como “platillos que saltaban”, así que los medios empezaron a llamarlos “platillos voladores”.
Este incidente de alto perfil, junto con varios otros, incluyendo un aterrizaje de un supuesto ovni en Roswell, Nuevo México, el mismo año, llevó a la Fuerza Aérea a crear un organismo de investigación.
Lo llamaron Proyecto Libro Azul; su sede estaba en la base de la Fuerza Aérea Wright-Patterson en Ohio, el programa a fin de mantener total confidencialidad, incluía tan sólo a un puñado de personas que más tarde, se convertirían en expertos sobre la materia.
Este selecto grupo, discretamente investigó 12.618 avistamientos de ovnis en un período de dos décadas.
El proyecto tenía la intención de detener la propagación de la inquietud pública sobre un número creciente de avistamientos de ovnis reportados, incluyendo algunos sobre la Casa Blanca o el Capitolio de Estados Unidos ya que estos generaban pánico entre la población.
Aunque hoy en día el tema de los ovnis es común, en las décadas de los 40’s y 50’s, se tomaba muy en serio; era tema de discusión en los niveles superiores del gobierno estadounidense, los jefes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), afirmaban públicamente que era un fenómeno real e incluso entonces el congresista Gerald Ford decía que debían ser investigados.
En 1966 un comité independiente de la Fuerza Aérea, fue creado para profundizar alguno de los casos del Proyecto Libro Azul; ese grupo publicó tiempo después un reporte en el que aseguraba que no había evidencia de que existiera actividad de ovnis y el proyecto fue cerrado oficialmente en 1969.
Aunque muchas fuentes creíbles, desde almirantes de la armada hasta pilotos civiles y militares, reportaron haber visto ovnis, la mayoría de los casos investigados por el proyecto, fueron considerados causados por globos meteorológicos, gases de pantanos, eventos naturales, e incluso inversiones de temperatura.
En Seattle, en el estado de Washington, en el noroeste de EE. UU, en abril de 1956, un testigo presenció un “objeto redondo blanco, de la mitad del tamaño de la Luna, dando vueltas y vueltas”, según los documentos.
Los investigadores concluyeron que era un meteorito y cerraron el caso.
En enero de 1961 en Newark, Nueva Jersey, una persona dijo haber visto un objeto de color gris oscuro “del tamaño de un jet sin alas”.
Ese objeto fue posteriormente considerado un avión que volaba en la zona.
El historiador aficionado John Greenewald ha invertido cerca de dos décadas solicitándole al gobierno de Estados Unidos, información desclasificada sobre los objetos voladores no identificados, mejor conocidos como ovnis.
De acuerdo con Greenewald, más de 700 de los casos consignados en el proyecto no pueden ser explicados por los investigadores, muchos de ellos no tenían suficiente información.
Incluso algunos de los casos cerrados, despiertan más preguntas que respuestas para los investigadores de ovnis.
En una de las investigaciones, en 1964 un oficial de policía en Socorro, Nuevo México, emprendió una persecución después de haber visto una extraña aeronave volando en el cielo.
El oficial siguió a la nave a la que describió como con una extraña insignia roja y la vio aterrizar; de ella salieron dos seres del tamaño de un niño; este objeto dejó marcas de quemaduras y evidencias sobre el terreno en el que se había posado.
“El Libro Azul”, las etiquetó como inexplicables, incluso después de tantas décadas, aún no tienen explicación, “Había mucha histeria entre el público y en esa época eso era una amenaza para los militares y el gobierno”, afirma Greenewald.
Aunque este historiador acumuló una gran cantidad de documentos del gobierno, dice que todavía hay muchos a los que él y el público no han accedido.
Una petición hecha a la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés), liberó cientos de páginas con información, pero tan sólo unas pocas palabras eran legibles en cada página.
Otras entidades del gobierno de Estados Unidos, incluyendo a la CIA y la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA), también hicieron investigaciones sobre ovnis que a la fecha no han sido publicadas.
Greenewald afirma que seguirá investigando ya que “El Proyecto Libro Azul”, es simplemente la punta del iceberg; agregando que existen muchos secretos detrás las conspiraciones y detrás de estas, hay escándalos todavía por ver la luz.